Ruiseñor común

Luscinia megarhynchos

   Para casi todo el mundo es el ruiseñor el ave de canto más hermoso. Aunque también canta durante el día, su canto nocturno es el que realmente impresiona. Muchas personas, llegado el verano, salen por la noche con la esperanza de poder escucharlo. Por lo general, al ruiseñor común suele encontrárselo a la vera de los bosques caducifolios o mixtos, en los parques y jardines tupidos, o a orillas de los ríos o estanques rodeados de espesa maleza. Después de la invernada, regresa en abril o mayo. Los ruiseñores llegan durante la noche, primero los machos, y en seguida dan un primer concierto; unos días más tarde llegan las hembras, que se orientan por el canto de los machos. En mayo o junio, el ruiseñor instala su nido en un arbusto denso, incluso en el suelo, pero en un lecho de hojas secas o sobre un montón de ramitas, rara vez en la bifurcación de una rama baja, pero siempre muy bien disimulado. Este nido esta realizado con hojas secas, hierbas, fibras vegetales y pelos de animales. Tras la puesta de los huevos (de cuatro a seis), la hembra los incuba por espacio de trece días. Los polluelos abandonan el nido muy pronto, a partir del undécimo día, y se ocultan en las malezas circundantes. Ambos progenitores los cuidan hasta que son capaces de volar y de cazar para alimentarse. A diferencia de la llegada, emprenden viaje hacia los lugares de invernada de manera muy discreta. La alimentación principal del ruiseñor esta constituida por pequeños invertebrados capturados en las hojas en putrefacción, aunque al finalizar el verano también gusta de comer los frutos de ciertas plantas.

¿Qué es el cebú?

    El cebú o vacuno brahmín es originario del sur de Asia, posiblemente de la India, pero se desconoce su antepasado salvaje. En la cruz presenta una prominente giba constituida por tejido muscular hipertrofiado y no, como suele afirmarse, por una acumulación de grasa. El pelaje suele ser gris, aunque no son raras las formas blancas o negras. Las patas son finas y los cuernos más rectos que los del uro, el antepasado salvaje de los vacunos europeos. Presenta también una pronunciada papada, y las orejas gachas. Algunos científicos afirman que se trata de una forma domesticada que deriva del gaur salvaje o del banteng del Sudeste asiático, aunque difiere de estos por su larga y estrecha cara, entre otros rasgos. La domesticación del cebú debe de haber ocurrido antes que la de los vacunos occidentales. El primer informe al respecto data de 4.500 años a. C., pero en sellos procedentes del Pakistán occidental de fecha 2.500 años a. C. aparecen representados tanto el cebú como el buey propio de nuestras latitudes. Ambas especies se hibridan con facilidad, y estos cruzamientos han dado origen a algunas de las razas que se. encuentran en África, habiéndose logrado así una perfecta aclimatación del cebú al clima cálido.

Escribano hortelano

   El escribano hortelano (Emberiza hortulana) es un pájaro nada esquivo, muy tranquilo. Tampoco defiende su territorio de nidificación con tanto rigor como el escribano cerillo. El canto del hortelano se asemeja al del escribano cerillo, pero solo se compone de tres o cuatro sonidos, de los cuales el último desciende, lo que hace que todo el canto parezca melancólico: «ti, ti, ti - tié». El escribano hortelano recibe este nombre en muchas lenguas, traducción literal de la denominación de su especie en latín: hortulana. El nombre de escribano de los jardines que recibe en otras lenguas no lo caracteriza correctamente, ya que no nidifica en los jardines, sino que, en el mejor de los casos, lo hace en los huertos o en los viñedos. Se encuentra a gusto en las regiones de colinas ligeramente onduladas, en grandes campos donde crecen algunos árboles o matorrales aislados, en la linde de los bosques claros contiguos a los campos, en las laderas secas y cálidas, pedregosas y enmarañadas, y permanece de buen grado en las alamedas que bordean las carreteras y los caminos. El nido se halla habitualmente en un agujero del suelo. Se compone de finas raicillas, de restos de hojas, de tallos de hierbas y de otras plantas herbáceas, y se encuentra mullidamente revestido con un material vegetal muy fino, con crines y pelos. La hembra se encarga, ella sola, de la incubación de sus cuatro o cinco huevos por espacio de once a trece días. Estos huevos presentan un fondo blanquecino o rosáceo con escasas manchas de un pardo negruzco, así como pequeños puntos, hilillos y rayas. Las crías abandonan el nido tras haber sido alimentados por ambos progenitores por espacio de once a trece días. Algunas parejas anidan una segunda vez. La alimentación de los jóvenes y de los adultos es la misma que la del triguero. Al terminar la temporada de los nidos, los hortelanos se reúnen en pequeñas bandadas que, en agosto y en septiembre, vuelan para alcanzar sus cuarteles de invierno en África o en Arabia. Regresan a su país natal a fines de abril y en mayo. Cabe señalar que en la actualidad el hortelano ha desaparecido de numerosos lugares de Europa, debido a la industrialización y al uso de pesticidas.

Pinzón vulgar

   Aunque por lo general los pinzones son pájaros migratorios, sin embargo muchos pasan el invierno en sus lugares de nidificación. Son sobre todo machos, como ya comprobó Linneo, razón por la cual dio a estos pájaros el nombre científico de coelebs o «viudos». Los lugares de invernada de los pinzones se encuentran en Europa meridional y occidental. Su migración de primavera tiene lugar en marzo y abril, la de otoño en septiembre y octubre. Las bandadas muy a menudo se distribuyen según los sexos y los machos llegan un poco antes. Tan pronto como llegan al lugar, eligen su territorio y lo delimitan cantando con mucho entusiasmo (lo que los pájaros sedentarios realizan desde febrero). Desde los esponsales, la hembra busca un lugar apropiado para instalar su nido, que será una de las mas hermosas construcciones que podemos encontrar en el mundo de los pájaros. Esta solidamente tejido con musgo y hierbas finas, disimulado externamente por los líquenes del árbol sobre el cual se encuentra apoyado, también por capullos de insectos y telarañas que lo hacen casi invisible. En el interior, un mullido lecho de pelos, crines y plumón. El pinzón anida dos veces al año. Para la segunda incubación, suele construir un segundo nido, pero puede ocurrir que la familia permanezca en el mismo, sobre todo si nadie la ha molestado durante la primera nidificación. Los entre cuatro y seis huevos de cada nidada son de dos tipos por lo que se refiere al color: rojizos o de color verde tirando a azul, salpicados de grandes manchas pardo rojizas que suelen presentar el borde poco definido y líneas y vénulas en todas direcciones. La incubación la realiza la hembra sola. Los pequeños pinzones salen del cascarón al cabo de los doce o trece días y abandonan el nido familiar unos quince días después de su nacimiento. El pinzón se halla distribuido por Europa hasta Siberia occidental, por Asia central y en el norte de África. Vive en cualquier parte donde haya árboles y matorrales, parques, jardines, cotos de caza o bosques, y no evita ni los pueblos ni las ciudades.

 
 
 

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