Tres hormigas interesantes

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Entre las hormigas existen muchas especies interesantes, incluyendo las jardineras (parasol), las odres y las nómades.

Hormigas parasol. Los miembros del género Atta cultivan varias es­pecies de hongos que usan como alimento. Estas hormigas realizan su plantío de hongos sobre recortes de hojas. Una gran expedición de hor­migas se pone en marcha, generalmente a última hora de la tarde, para obtener este material. Los insectos trepan por los árboles cercanos y cortan trozos más o menos redondos de hojas. Al vol­ver a la colonia con su botín, cada hormiga lleva sobre la cabeza su pedazo de hoja como un parasol; por tal razón, a veces se las llama hormigas parasol.
En el nido, los trozos de hojas se mastican totalmente y luego se depositan en el piso de una gran cámara. A medida que las capas de hojas se van acumulando adquieren estructura esponjosa y, así, pronto quedan cubiertas por los deseados cultivos de hongos.
El cuerpo de los hongos, llamado micelio, consiste en una gran cantidad de delgados fila­mentos ramificados conocidos como hifas. En éstas se desarrollan pequeños bultos esféricos que proporcionan alimento a las hormigas. Las obreras más pequeñas de la colonia raramente abandonan el nido y pasan la mayor parte del tiempo escardando la plantación de hongos, o sea, sacando los brotes innecesarios.


Hormigas melíferas negras (odres). Las hormigas melíferas negras tienen un modo curioso, pero eficaz, de almacenar miel. Ciertas obreras, llama­das repletas u odres, se atiborran hasta que el abdomen se les distiende enormemente. Sirven entonces de potes vivos de miel, prontas a satisfacer las necesidades de otras hormigas. Cuando la comi­da escasea, los miembros de la colonia golpean el abdomen de las repletas y absorben las gotas de miel regurgitadas.
Varias especies del género Myrmecocystus, que se hallan en el sudoeste de los Estados Unidos, América Central y América del Sur, también utilizan potes vivientes similares para almacenar miel. Una vez hinchado el abdomen de las re­pletas, éstas se adhieren a los techos de las cá­maras subterráneas y son aliviadas de sus cargas de miel cuando la ocasión lo requiere.


Hormigas tropicales nómades o guerreras. És­tas son carnívoras cuya presa natural consiste en insectos y otros pequeños invertebrados, aun­que atacan a cualquier ser vivo que se ponga en su camino. Generalmente, los mamíferos -in­cluido el hombre- y los pájaros pueden evitar fácilmente a las hormigas nómades. Éstas sólo se ensañan con pequeños carnívoros heridos que por esa circunstancia no pueden apartarse de su senda.
Los dos géneros —Eciton y Dorylits- que cons­tituyen las hormigas nómades se encuentran en zonas ampliamente separadas. Las Eciton, llama­das también corrección o marabunta, habitan en los trópicos americanos; las Dorylus, en los tró­picos africanos. Aunque estas hormigas son com­pletamente ciegas, avanzan en largas columnas con precisión notable; sus forrajeras se desplie­gan en forma de abanico a los lados de las columnas principales. Estos insectos forman vi­vaques temporarios colgándose en racimos de ramas de arbustos y matas.